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Ex Apple viste a los estudiantes como un asiento para estudiar autos sin conductor

septiembre 19, 2020

¿Cómo se comportarán las personas y especialmente los peatones frente a los vehículos autónomos? Para responder a esta interesante pregunta, Don Norman, director del Laboratorio de Diseño de la Universidad de California en San Diego, disfraza a sus alumnos de asientos: así disfrazados, prácticamente invisibles, los investigadores se ponen al volante de autos que circulan por la calle, dando de ahí la impresión en los peatones de que se trata de vehículos autónomos. La idea del disfraz del asiento fue ideada originalmente por un chico para una broma en YouTube que tenía como objetivo a los asistentes en un restaurante de comida rápida. Norman, quien en la década de los 90 fue vicepresidente de la división de tecnologías avanzadas de Apple, lo adoptó para su experimentación, una solución que permite superar la obligación de la presencia de un hombre dispuesto a intervenir en los comandos que exige la legislación estadounidense vigente.

traje de asiento 2La metodología del experimento es al menos singular pero los resultados obtenidos son bastante interesantes. Norman declara, según informa la Repubblica.it, que “la gente ya confía, siempre que esté claro lo que va a hacer la máquina”. En la primera ronda de pruebas los conductores invisibles disfrazados de asientos detuvieron el coche a cierta distancia del paso de peatones, en este caso los peatones cruzan la vía de forma segura sin siquiera prestar atención al conductor o su ausencia total. En las siguientes pruebas, los estudiantes se detuvieron justo detrás o justo encima del paso de peatones: en estos casos los peatones miran hacia arriba para comprobar la presencia y las intenciones del conductor. Algunos que no se sentían completamente seguros prefirieron cruzar la calle detrás del vehículo.

Para aclarar el comportamiento de los futuros vehículos autónomos, Norman sigue el ejemplo de un motociclista de Milán. En la capital lombarda, el investigador presenció el lento paso por las pistas de una anciana, que comenzó con el semáforo en rojo para los automóviles pero aún a mitad de camino cuando el verde para los vehículos se apagó. Todos los autos se detuvieron esperando que la dama completara el cruce pero un motociclista, sin moverse, aceleró haciendo rugir el motor. Según Norman, este comportamiento envió una señal clara a la anciana: mientras se mantiene a salvo, sugiere acelerar el ritmo. A partir de este episodio de la vida real en las calles de Milán, Norman sugiere que los futuros vehículos eléctricos podrían simular el rugido del motor para enviar mensajes claros a los peatones.

Por último, otra observación interesante del investigador: mientras todos están preocupados o esperando los primeros vehículos totalmente autónomos, según Norman la fase más peligrosa es la actual o la llegada con vehículos semiautomáticos. Esto se debe a que la presencia obligatoria del conductor y la intervención ultrarrápida necesaria en caso de problemas informáticos no se adaptan a los niveles de atención de las personas. Varios estudios muestran que si las personas permanecen inactivas durante mucho tiempo no pueden intervenir rápidamente cuando es necesario.

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