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Adiós a la primera dirección de correo electrónico del New York Times

septiembre 19, 2020

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La primera dirección de correo electrónico del New York Times. Más o menos. Y ahora está apagado. La historia de la caja [email protected] es una aventura de cómo fue Internet una vez: desconocida para la mayoría, ingenua, dejada a la iniciativa de los individuos. Se podría decir, una internet a escala humana y no como la actual, en la que, por ejemplo, la mitad de todo el tráfico web lo generan diez sitios.

Aquí está la historia de John Markoff, un periodista del New York Times, como él lo cuenta: comenzó hace 28 años y terminó hace unas semanas cuando el NYTimes, la “anciana” del periodismo estadounidense, decidió recoger la caja. y cerrarlo.

Markoff, siempre interesado en la informática en red, ya en los años setenta había conseguido hacerse con una cuenta de correo electrónico (una de las primeras) en un ordenador conocido como MIT-AI en Cambridge, mediante una conexión de módem a 300 baudios en un número dejado abierto para entusiastas por NASA-Ames en Mountain View, California. En la era pionera de las primeras computadoras, bastaba con poder acceder de forma remota al servidor para que se le asignara automáticamente una de las primeras direcciones de correo electrónico de forma gratuita.

primera dirección de correo electrónico

Con el tiempo, las ofertas comerciales de Source, CompuServe, comenzaron en la década de 1980. MCIMail y Prodigy. Markoff, quien usó una cuenta californiana muy importante, The Well, cuando fue contratado por el New York Times y se mudó a la costa este decidió que era hora de “celebrarlo” comunicándolo al mundo con una nueva dirección de correo electrónico. Y esta vez, dado que el NYTimes no contaba con un servicio de correo corporativo propio o, para el caso, un dominio registrado (el primer comercial fue el de Symbolics), decidió registrar la dirección nyt.com y administrar la Tu correo electrónico, [email protected]

Unos años más tarde el New York Times entendió la importancia de tener un sitio web y buzones de correo electrónico (fue la alta dirección quien lo entendió, después de almorzar con Bill Gates) y registró el dominio que todos conocemos, es decir, nytimes. com. Markoff se quedó con su dominio “especial” que, en la década de 1990, el periodista cedió a NYTimes a cambio de que su casilla de correo electrónico siempre estuviera activa. A pesar de algunos “deslizamientos”, resueltos recordando el acuerdo al departamento de TI, Markoff básicamente pudo usar su dirección de correo electrónico incluso después de jubilarse.

Llegamos a los días más recientes, en los que contener costes y gestionar los activos digitales de forma uniforme y protegerse sobre todo del spam, que había empezado a apuntar a la dirección ?especial? con enormes niveles de tráfico. Tanto es así que, el pasado mes de diciembre, se decidió de común acuerdo ?poner a dormir para siempre? la dirección de correo electrónico y el dominio nyt.com.

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